AVENTURA POR EL PÁRAMO DE CHINGAZA

A 3.600 metros de altura, entre barro, lluvia y bastante neblina alrededor de 34 bikers ascendimos al espectacular Páramo de Chingaza, con timones fríos, guantes húmedos y cascos mojados pedaleamos hasta la cumbre.

Esto fue posible a la excelente organización de personas como Héctor Polo y Felipe Rey del club Verdextremo, que convocaron gran número de personas y de igual manera respondieron: con carro escoba que colaboró a los ciclistas cansados o con problemas técnicos; la compañía permanente de una patrulla de policía que prestó seguridad y apoyo logístico; también una ambulancia alerta a cualquier novedad desde el puesto de salud de La Calera.


PARA LOS 3.600 METROS

El grupo se reunió después del pueblo de La Calera y a las 8:00 a.m empezamos a subir los 18 km, con un clima nublado y lluvia delgada pero permanente. Los niveles de cada ciclista comenzaron a marcarse dividiéndose en varios grupos: los de punta o más expertos que marcaban un paso fuerte, entre ellos, Óscar, Javier, Pacho y varios invitados que mostraron gran nivel y colaboración con cada ciclomontañista; y los novatos: ellos en su andar, tranquilos pero con mucho esfuerzo disfrutaron también de esta aventura, algunos de ellos con bicis y ropa poco adecuada para este terreno “se la gozaron”, como podían pedaleaban y caminaban, claro, también se colgaban del carro de la policía y del escoba.

Todo esto, dentro de un paisaje montañoso y muy tranquilo, hermosos verdes, frailejones de 1 ó 2 metros, diferentes cantos de aves y la permanente compañía de la neblina con su lluvia.

LA PRIMERA PARADA






El grupo de punta hace la primera parada en una Y, para que los ciclistas se vuelvan a unir, se hidraten y tomen calorías, pero después de 5 minutos quietos el cuerpo empieza a sentir el frío y la altura. Así que nos agrupamos como pollos en una caseta esperando la orden por radio para continuar… y de nuevo a la bici, pues faltaban 6 km para la cima, en este punto estábamos a unos 3.200 metros de altura, algunos ciclistas sentían dolor de cabeza, cansancio, mucho frío y bastante fatiga.

Del segundo grupo se conoce el malestar de un ciclista, pero con la ayuda de la policía lo transportan en la camioneta y poco a poco el hombre se recupera. Este lote se movía también por dos valientes ciclistas que marcaban su paso, un gran aplauso para ellas: Margarita y Constanza Pardo que también le pusieron ambiente a esta aventura.








Y poco a poco todos coronamos esta meta, algunos en los carros y otros con sus bicis llegamos hasta el segundo punto de reunión a 3.600 m, de nuevo hidratación y consumo de calorías. Un grupo bajó hasta la vara (entrada al parque), sorprendidos y emocionados contaron que vieron un venado y varios conejos, con comentarios como: “huuuy, qué nota este paseo”.

LA BAJADA

Varios ciclistas no bajaron hasta la vara, a unos 3 km del segundo punto de reunión, y debido al frío el grupo se dividió, unos de vuelta a La Calera y otros hacia la vara, en este punto había que tomar decisiones rápidas porque el clima era extremo.


Cada ciclista se preparaba para bajar, alistando las bicis, preparando la indumentaria, probando frenos y desempañando las gafas. ¡Nos lanzamos! con la debida precaución y distancia de cada ciclista: el barro salpicaba todo, la lluvia empezó de nuevo haciendo que el piso fuera bastante resbaloso para las curvas, la llanta trasera se deslizaba pero por su labrado no dejaba perder el control de las bicis. Y atentos al terreno, mucha piedra suelta y con huecos, las suspensiones hacían su trabajo evitando perder el control.

Y otra vez a la normalidad, desde abajo parece increíble haber estado tan arriba, al mirar hacia la montaña sólo se ve una maraña de nubes impenetrables, recibiendo y despidiendo ciclistas, agotados pero con toda la adrenalina activa. Después del largo descenso, el grupo se reunió sano y salvo, el terreno había cobrado algunos daños en las bicis, cadenas rotas, rines doblados y uno que otro mareo y calambre en los ciclistas, pero en general, todo bien.

Así el club Verdextremo cumplió con otra odisea, dándole la bienvenida y el apoyo a cualquier persona que quiera practicar este deporte y fiel a su lema ¡amigos de aventura! Nos despedimos de estos terrenos y los invitamos a rodar de nuevo con nosotros.

Un saludo a todos los protagonistas, a los amigos de Verdextremo: Javier, Daniel, Jaime, Víctor, Pacho, y a los organizadores Héctor y Felipe quienes, con mucha responsabilidad, desarrollaron este evento. Gracias al municipio de La Calera y a la policía por apoyar este deporte brindándonos seguridad.

¡SOMOS AMIGOS DE AVENTURA!

Nos vemos en PANDI…

Saludos cordiales

Julio Sandoval
Club Verdextremo



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